Girldhood (2015): Un retrato contundente de una adolescente sin muchas opciones
Cuando la secundaria no es más una opción, y cuando
la violenta opresión de su hermano ya se vuelve intolerable, Mariame empieza a
juntarse con un grupo de chicas que viven despreocupadas el día a día entre
alcohol, riñas callejeras y robos menores. Fascinada por el carisma y el
espíritu libre de Lady, la líder del grupo, Marieme de apoco se va a enredando
en un mundo delictivo no ajeno a su universo, pero que al comienzo rechazaba,
bajo la fantasía de alcanzar la libertad e independencia de actuar por voluntad
propia.
Girlhood, dirigida y escrita por Céline Sciamma,
empieza con una secuencia inicial extraordinaria de jugares de fútbol americano
que ingresan a un estadio casi vacío y comienza el juego. Luego de un par de
jugadas y movimientos, descubrimos que los jugadores son en realidad mujeres
que al finalizar el partido dejan el campo de juego celebrando con euforia,
todas juntas, sólo para ser silenciadas por la mera presencia masculina una vez
que pisan su barrio.
Con sutiles movimientos de cámara, y encuadres
precisos de rostros, pies y manos, la mirada que adopta la directora hace foco
en el mundo de las mujeres del barrio, dejando de lado las bandas criminales de
hombres para retratar las dinámicas sociales entre las chicas.
La transformación de Mariame a Vic, un nombre que
adopta en el submundo pandillero, está narrada en saltos del tiempo indefinidos
que nos muestra su gradual mutación de una chica tímida en insegura a la
inevitable consecuencia de sus acciones, como una denuncia de los inamovibles
estratos sociales que condicionan tus oportunidades y alcances, a través de los
ojos de una chica adolescente quien como todos, busca su camino mientras crece.
Una escena: La secuencia inicial del partido de
fútbol americano
Una recomendación: Divines (2016)
#unapeliculaunaescena

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