Eagle vs Shark (2007): Para cada manzana hay una mandarina




Lily, una tímida cajera de un local de comida rápida, atiende la fiesta de disfraces temática de Jarrod, donde inician un extraño romance. Juntos viajan a su pueblo natal donde él buscará enfrentarse al matón de su colegio mientras ella queda varada entre los familiares de Jarrod.
Atípica, enternecedora y torpe, la belleza del primer largometraje del director Taika Waititi viene dada por la rareza particular de sus protagonistas, el encuentro entre ambos y la manera que se van enamorando el uno del otro. Las animaciones iniciales que luego se van desarrollando a la par que el relato, entrega con sencillez absoluta una analogía de lo que están viviendo Lily y Jarrod.
Las excéntricas caracterizaciones del universo del director neozelandés sumado a su particular humor caricaturesco distinguen a esta comedia romántica de otras similares del mismo género, a pesar de tratar un tema bastante típico: el encuentro de dos personas solitarias donde la comedia de la historia se sostiene en esos momentos absurdos demás que ofrece la incomodidad de conocer la persona que te gusta. 

Una escena: Las animaciones de la manzana
Una recomendación: Otra de Waititi, Boy (2010) o en el género de comedias románticas, La science des rêves (2006) de Michel Gondry

#unapeliculaunaescena

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