Las Brujas de Zugarramurdi (2013): Sangre, vómito y brujas con dientes metálicos




Huyendo de la policía camino a Francia con un botín de anillos de oro robados de una casa de empeño, una banda de ladrones busca refugio en Zugarramurdi, donde caerán en las manos de las brujas que dominan el pueblo.
Entre lo asqueroso y lo cómico, y las risas que provoca lo repulsivo, la trama parte de tres hombres, un padre separado, un joven desempleado y un taxista que se une a la causa a último momento. Todos ellos tienen una característica en común: sufren de los abusos de sus respectivas parejas o ex parejas mujeres. El nombre y la obvia asociación consecuente que caracteriza a todas las mujeres como brujas puede hasta incluso resultar cómica durante los primeros minutos de la película, pero luego la repetitividad de esa idea se vuelve incómoda, cansina en el límite entre una idea misógina y una sátira sobre estereotipos masculinos y femeninos. 
Con un genial dominio de cambio de tono típico de las películas de Álex de la Iglesia, tampoco decae en ritmo, pero el último acto de la película está tan exagerado y abultado que difiere desmedidamente del humor que nos ofreció durante los dos primeros tercios.
Pero la película tiene lo suyo. Desde la secuencia del atraco con personajes disfrazados de Jesús y Bob Esponja, los divertidos diálogos  y las delirantes peleas cargadas de vómito y sangre, Las Brujas de Zugarramurdi no aburre ni deja de hacerte reír un segundo.


Una escena: El atraco inicial
Una recomendación: Mi favorita de Álex de la Iglesia, El día de la bestia (1995)

#unapeliculaunaescena

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