Loveless (2017): La frialdad del “no amor”
Loveless o Sin amor nos presenta a Zhenya y a
Boris, una pareja de clase media enredados en una separación intensa, como el
epílogo de una relación que ya comenzó de manera tóxica. Es que los dos guardan
un resentimiento profundo hacia el otro y, me atrevo a decir, odio hacia su
hijo Alyosha, quien es el único factor aparente por resolver para concretar su
definitivo divorcio. Ni Boris ni Zhenya quieren quedarse con el hijo y al día siguiente
de haber escuchado esta intensa discusión, Alyosha desaparece.
Lo más duro parece ser que ninguno de los padres de
Alyosha, ambos en cama pasando una noche íntima con sus nuevas parejas, se ha
percatado de su desaparición. Desaparición sería un cumplido, es que ambos
están ausentes en la miserable existencia del niño. Llega un momento en medio
de las escenas altamente eróticas donde uno se empieza a cuestionar donde está
Alyosha.
A partir de aquí la película, tal como el crudo
clima de invierno, se va enfriando cada vez más. Ante la ineptitud de la policía,
y la burocracia del sistema, con la ayuda de un equipo voluntario especializado
inicia la horrorosa búsqueda.
No es una película fácil de ver. Narrada con una
lentitud agobiante, con cada segundo que pasa, se siente más difícil respirar a
la espera siempre de un momento catártico de susto, la clásica recompensa a las
películas de suspenso. Pero esto no se da y resulta en una angustia aún peor.
El título no podría ser más acertado. Loveless es una
película sobre el oscuro “no amor” que siente una pareja, un padre, una madre,
una hija, dentro de una sociedad pintada de frío y de gris.
Una escena: Cuando descubrimos que Alyosha ha
escuchado la discusión entre sus padres.
Una recomendación: Leviathan (2014) del mismo
director, Andrey Zvyagintsev.

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